Lo que pudo ser y no fue - Primera Parte

Aquí tenemos, presentados sin orden ni concierto, unos cuantos papeles rechazados (voluntariamente) por los actores que aparecen en primer lugar.

Ben Gazzara > Cat on a Hot Tin Roof > Paul Newman

Robert Montgomery > It Happened One Night > Clark Gable

Myrna Loy > It Happened One Night > Claudette Colbert

Jennifer Jones, Hedy Lamarr > Laura > Gene Tierney

Bette Davis, Rosalind Russell > Mildred Pierce > Joan Crawford

Paul Muni, George Raft > High Sierra > Humphrey Bogart

Jean Arthur, Carole Lombard, Ginger Rogers, Claudette Colbert, Irene Dunne > His Girl Friday > Rosalind Russell

José Ferrer > The Lost Weekend > Ray Milland

Jack Lemmon > Butch Cassidy... > Robert Redford

Ronald Colman > Rebecca > Laurence Olivier

Gregory Peck, Charlton Heston, Marlon Brando, Montgomery Clift > High Noon > Gary Cooper

Ingrid Bergman > Planet of the Apes > Kim Hunter

Cary Grant > Red River > John Ireland

Lana Turner > Anatomy of a Murder > Lee Remick

Irene Dunne, Hedy Lamarr > Gas Light > Ingrid Bergman

John Garfield > A Streetcar Named Desire > Marlon Brando

Greta Garbo > The Paradine Case > Alida Valli

George Raft > The Maltese Falcon > Humphrey Bogart


¿Os imagináis a Jack Lemmon como The Sundance Kid o a Marlon Brando en "Solo ante el peligro"? Yo no, pero Hedy Lamarr interpretando a Laura Hunt... ¡menuda competencia para Gene Tierney!

Si pudiera viajar en el tiempo para intentar que uno de ellos reconsiderase su decisión, el elegido sería, sin ninguna duda, Ronald Colman. ¡Max de Winter estaba hecho a su medida!

¿A quién convenceríais vosotros para que aceptara el papel que le ofrecieron?

Deborah Kerr















Malditas casualidades. Hoy estaba escribiendo unas líneas sobre algunas de las adaptaciones cinematográficas de "El prisionero de Zenda" en el que comentaba que no me gustaba nada la versión de 1952 dirigida por Richard Thorpe y protagonizada por Stewart Granger y Deborah Kerr.

"No se salva ni mi adorada Deborah" se podía leer en dicho post. Hace pocos minutos, viendo la televisión mientras cenaba, imágenes de Deborah aparecían en un telediario. Y, claro está, si a una actriz retirada hace tantísimos años se le dedican unos segundos entre noticia y noticia, sólo puede significar una cosa. Parece que murió el martes pasado, aunque el triste anuncio no se ha hecho hasta hoy.

Cuentan que pasaba largas temporadas en Marbella, apartada completamente de cualquier acontecimiento social, lo que resulta ser otra macabra coincidencia: la protagonista de "El prisionero de Zenda" de 1937, Madeleine Carroll, murió en Marbella el 2 de octubre de 1987.

No creo que haga falta repasar fría (o apasionadamente) su vida ni su filmografía. Tampoco tengo ganas. Quienes sentimos por ella más cariño que por mucha de la gente que nos rodea tenemos muy presentes casi todas sus películas, y quien se haya quedado como si nada después de conocer la noticia, no entenderá ni una de las palabras que intenten explicar lo grande que era (y es) Deborah Kerr.



Sinatra vs. Hearst y Mayer
















"Sólo se vive una vez, pero si la has vivido como yo, es más que suficiente" parece que dijo Frank Sinatra en alguna ocasión. Frankie no es el único que podría haber afirmado tal cosa, pero no cabe duda que razón no le faltaba.

Da igual que hayas pasado años escuchando su música, viendo sus películas y leyendo las mil y una anécdotas que han sido publicadas en libros, revistas y páginas web o contadas en diversos documentales; en cualquier momento el bueno de Frank puede dejarte con la boca abierta.

Los monólogos en sus conciertos son un buen ejemplo de ello. Divertidos, ácidos y destructivos. Durante la época de gloria del Rat Pack eran parte imprescindible del show. Junto a Dino, Sammy, Peter y Joey glorificaba el alcohol, el tabaco, el havin' a good time all the time... y nadie que conozca un poco a Sinatra y a su pandilla puede pensar que estaban representando un papel. Simplemente se limitaban a subirse al escenario y a ser ellos mismos.

A finales de los años 70 y durante los 80 Sinatra continuaba ofreciendo extraordinarias actuaciones. Puede que su voz no estuviera en las mismas condiciones que en décadas anteriores, pero no hace falta decir que aun así pocos rivales tenía encima de un escenario. Quien piense que el sexagenario Sinatra ofrecía interpretaciones autocomplacientes y aburridas no puede estar más equivocado.

Nunca dejó de probar arreglos distintos de sus temas favoritos, y aunque el setlist no fuese tan espectacular como en otros tiempos, musicalmente nunca decepcionó. Y lo mejor de todo: en lugar de suavizar sus monólogos y comentarios, cada vez se mostraba más cafre y más bestia. Una buena prueba de ello se encuentra en el DVD que apareció el año pasado dentro de la imprescindible caja "Sinatra: Vegas".













El vídeo recoge una actuación de 1978 ofrecida en el mítico casino
Caesar's Palace. Un Sinatra relajado y por encima del bien y del mal habla y habla entre canción y canción. Cuando llega el momento de saludar a Orson Welles, que se encontraba entre el público y al que presenta diciendo que es uno de sus mejores amigos, un verdadero genio y un "gran tipo", aprovecha para dedicar unas dulces palabras a William Randolph Hearst y a Louis B. Mayer: "shmucks" (indeseables, capullos en el sentido literal de la palabra yiddish), "bums" (algo así como parásitos), explica que Hearst se divertía enterrando gente (y seguro que no lo dice sólo en sentido figurado)... y bastantes cosas más que mi limitado conocimiento del slang Sinatra acierta a comprender pero no puede traducir con solvencia.

Frank nunca tuvo buenas relaciones con el magnate periodístico; en 1947 pegó un puñetazo a uno de los redactores de Hearst, lo cual no contribuyó mucho para mejorarlas. El propietario de San Simenon no dudó ni un instante en utilizar toda su maquinaria para destruir a Sinatra. Y casi lo consigue.

Con respecto a Mayer, que era buen amigo de Hearst, supongo que también tendría sus más y sus menos durante los rodajes de las películas que hizo para la Metro, y hay que tener en cuenta que el máximo responsable de la MGM no trató excesivamente bien a su adorada Ava.

Sea como sea, no es muy recomendable buscar resortes racionales para entender la forma de pensar y actuar de Frankie. Siempre hizo y dijo lo que le apetecía en cada instante. Era tan, tan grande, que se lo podía permitir.

Ella Raines

Estas "vacaciones" me han servido para añadir otra actriz a mi pequeño Olimpo personal. Completando en la medida de lo posible las filmografías de Robert Siodmak y de Preston Sturges me he encontrado por partida doble con esta fascinante mujer. De camino vienen unas cuantas películas más en las que aparece la adorable Ella, pero esta pequeña muestra ha sido más que suficiente para disputar a Gene Tierney el primer puesto en el ranking de los ojos más bonitos. Marta, ¡toma nota!

























El cocktail Diddlebock

Del cocktail "Diddlebock" sabemos que entre sus ingredientes se encuentra el vodka, que se sirve en un vaso hecho con hielo picado y que el efecto que produce en quien no está acostumbrado a beber alcohol es de lo más extraño. El resto, es un misterio. Veamos el increíble proceso de su preparación:



Dado que no he encontrado ningún vídeo que recogiera esta excelente escena de "The Sin of Harold Diddlebock" y que no hay riesgo de que los chicos de la SGAE vengan a derribar la puerta de mi casa puesto que es un film de dominio público, me he decidido a hacerlo yo mismo. Lamentablemente, el estado de conservación de la película no es el idóneo y teniendo en cuenta mi poca habilidad en estas lides lo cierto es que la calidad de imagen y sonido deja bastante que desear, pero creo que merece la pena.

"The Sin of..." fue dirigida en 1947 por el mismísimo Preston Sturges y, como se puede ver en este fragmento, protagonizada por Harold Lloyd, que llevaba casi una década apartado del mundo del cine. No es más (ni menos) que un vehículo pensado y creado para el lucimiento y comeback del mítico "hombre mosca" y en mi opinión no es tan buena como los inmortales clásicos del actor ni tampoco como las obras maestras de Sturges, pero se pasa un buen rato viéndola.

Esperemos que algún día alguna productora la recupere del dominio público y haga una edición remasterizada como es debido. De momento lo mejor que se puede hacer es verla tal y como está e intentar averiguar la receta completa del cocktail "Diddlebock".